Aprender de los errores en la cooperación internacional al desarrollo
La cooperación internacional para el desarrollo tiene una historia ambivalente. Los actores eclesiásticos, en particular, estuvieron marcados durante mucho tiempo por una visión misionera estrechamente vinculada al colonialismo. Quienes «ayudaban» no solo traían pozos y escuelas, sino que a menudo también traían consigo la convicción de representar la fe, la cultura y el orden correctos. La cooperación se convirtió así en una vía de sentido único: de arriba abajo, de norte a sur.
Este legado sigue teniendo repercusiones hasta hoy. En las últimas décadas, muchas obras eclesiásticas —entre ellas, Connexio hope y develop— han comenzado a cuestionar críticamente esta actitud y a cambiarla. La mera donación está dando paso, cada vez más, a una colaboración entre iguales: las organizaciones locales establecen sus propias prioridades, el conocimiento fluye en ambos sentidos y el papel de Connexio hope y develop está pasando de ser el de «impulsor» a ser el de «acompañante». Esta evolución aún no ha concluido. Requiere una autorreflexión continua y el valor de reconocer los propios errores.
Los errores forman parte de un entorno complejo
Quien trabaja en contextos frágiles lo hace en un entorno de incertidumbre. La inestabilidad política, las condiciones marco cambiantes, los malentendidos culturales y los obstáculos logísticos caracterizan este tipo de entornos. Los errores de valoración no son una excepción, sino que forman parte integrante del trabajo. Un proyecto que parece convincente sobre el papel puede fracasar sobre el terreno debido a factores inesperados.
Esto no es una excusa para la negligencia, sino un punto de partida realista. Quien pretenda que todo sale siempre según lo previsto pierde credibilidad. Los errores no son el problema; solo se convierten en algo grave cuando se ocultan o se minimizan, en lugar de aprender de ellos.
La transparencia genera confianza
La colaboración se basa en la confianza: hacia los socios sobre el terreno, hacia las personas que participan en los proyectos y hacia los donantes, que hacen posible esta labor. La confianza no surge porque una organización parezca impecable, sino gracias a la honestidad: tanto en los éxitos como en los reveses.
La transparencia significa, concretamente: abordar abiertamente las dificultades, en lugar de ocultarlas; hacer que el uso de los recursos sea comprensible; e informar incluso cuando no se haya alcanzado un objetivo. Cuando falta transparencia, surge la desconfianza, y la desconfianza, en última instancia, sale más cara que cualquier error que se admita.
Ejemplos prácticos
Esto se pone de manifiesto precisamente allí donde las cosas no salieron bien. En el proyecto de piscicultura que Connexio develop puso en marcha hace un año y medio con una organización asociada en Kamina, en la República Democrática del Congo, el primer año del proyecto no fracasó por el concepto técnico, sino por una falta de comunicación. Encontrar un terreno adecuado para los estanques piscícolas, al que los participantes en el proyecto pudieran acceder fácilmente, resultó más difícil de lo previsto. Posteriormente, se produjeron robos de materiales de construcción, lo que retrasó la ejecución del proyecto varios meses, sin que se informara de ello a Connexio. En consecuencia, durante el primer año del proyecto no se pudieron llevar a cabo ni mucho menos todas las actividades previstas.
El hecho de que el equipo del programa de Connexio develop no se enterara de ello hasta casi el final del año del proyecto afectó gravemente a la confianza en la colaboración y suscitó dudas sobre las capacidades del socio del proyecto. Tras una visita del coordinador nacional al lugar y unas intensas conversaciones, quedó claro que Connexio develop no había formulado con claridad los requisitos de comunicación. Por ello, Connexio develop ha decidido darle otra oportunidad al proyecto.
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Lo que Connexio develop ha aprendido de estas experiencias
«Esta experiencia nos ha recordado que, en los nuevos proyectos, especialmente cuando se colabora con nuevos equipos, primero hay que crear la dinámica de la colaboración», afirma el coordinador nacional de Connexio develop, Blanchard Ayinza Boke. «Esto implica convencerse de la capacidad del equipo para llevar a cabo el proyecto con éxito, fomentar una cultura de aprendizaje y animar encarecidamente a los socios a que comuniquen no solo los éxitos, sino sobre todo los fracasos y los errores». Precisamente durante la fase inicial es importante definir con mayor claridad las expectativas y exigir su cumplimiento. Al mismo tiempo, hay que dejar claro que detrás de ello no hay desconfianza, sino, al contrario, el deseo de construir una relación de confianza. Esto requiere, al principio, un intercambio aún más intenso que el que se da tras años de colaboración bien coordinada.
Una cultura que aprende de los errores
A pesar de los esfuerzos de ambas partes, esta sigue siendo una tarea compleja, ya que las interpretaciones erróneas y los malentendidos interculturales forman parte del día a día de la cooperación internacional. Por lo tanto, no podemos pretender que situaciones como estas o similares no vuelvan a repetirse nunca, sino que intentemos una y otra vez profundizar en la colaboración mediante una comunicación recíproca, regular y transparente.
Aprender de los errores es, por tanto, algo más que una buena intención: requiere una cultura que lo haga posible. Esto implica que se puedan señalar los errores sin que se busque inmediatamente a los culpables. Que los responsables de Connexio, junto con los socios, analicen por qué algo no ha funcionado. Y que las conclusiones extraídas se incorporen a la colaboración futura.
Una buena cultura del error no es señal de debilidad, sino de madurez. No hace que Connexio develop sea más vulnerable como organización, sino más creíble. Y está profundamente ligada a la identidad de Connexio: quien se toma en serio la colaboración entre iguales debe reconocer también su propia falibilidad. Quizá ahí resida el cambio más importante con respecto al pasado: dejar de lado la actitud de creer que se sabe más que los demás y adoptar la disposición a aprender juntos.
¡La cooperación internacional da resultados!
El Consejo Federal recorta drásticamente los fondos destinados a la cooperación internacional. Esto supone la pérdida de recursos que son absolutamente necesarios para la lucha contra el hambre, la pobreza y las enfermedades. Millones de personas se ven afectadas.
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